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Lunes, Noviembre 17, 2008 | Autor: admin

Si nuestros hijos sufren de problemas respiratorios, el Yoga nos ofrece una rutina de ejercicios simples para curarlos sin el uso de medicamentos

Mientras los laboratorios buscan el seguir fabricando fármacos contra el asma y los médicos recomiendan trasladarse hacia un clima más adecuado, cada día son más los profesionales de la medicina alópata que derivan a los pacientes a clases de yoga.

Las asanas, posturas corporales que ejercen efectos positivos sobre el cuerpo y sus funciones, incluyendo la mente y el sistema emocional, están altamente indicadas para los niños como paliativo de muchas enfermedades crónicas, entre ellas, el asma.

En la mayoría de los casos, este trastorno en la respiración está ocasionado por causas psicosomáticas. Así como algunas personas descargan sus tensiones en el estómago o en el cuello, el asmático lo hace sobre sus bronquios y pulmones, con las consiguientes crisis. Los síntomas se presentan como dificultades para respirar acompañadas de sibilancias (silbidos producidos por el mismo aire que atraviesa los bronquios de pequeño calibre como el que tienen los más chiquitos). También por una sensación de contracción debida al espasmo bronquial.

Con ejercicios específicos recomendados por las técnicas del yoga, cualquier chico puede hacer una vida normal, que en algunos casos, incluye olvidarse definitivamente de los remedios y el problema.
Para que la práctica del yoga resulte efectiva, debe ser regular y sistemática. La duración del tratamiento dependerá de la evolución que presente el enfermo.

La disciplina requiere, en rigor, que la clase se convierta en una actividad fija del alumno-paciente. Con la práctica periódica de dos o tres veces por semana, según crea conveniente el médico clínico y el profesor de yoga, se logra mejorar notablemente la respiración, adquiriendo también un poderoso control y seguridad en uno mismo, dos cualidades importantes para superar grandes crisis, como las asmáticas. Pero debemos saber de antemano que el éxito del tratamiento también está relacionado con la edad del niño: lo más recomendable es que se considere al yoga cuando el niño ha cumplido por los menos 4 o 5 años.

Las técnicas respiratorias del yoga unidas a las técnicas de relajación y a los ejercicios físicos apropiados crean una asociación ideal a favor de la solución completa del trastorno.

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Lunes, Noviembre 17, 2008 | Autor: admin

El yoga ofrece la posibilidad de reaprender a respirar, utilizando en forma correcta las distintas áreas de nuestros pulmones, transformándose en una herramienta indispensable a la hora de vencer miedos, disminuir tensiones y de lograr una mejor calidad de vida.

Nuestros pulmones constan de tres áreas o estadios. Para una mejor comprensión del alumno se las ubica por denominación: respiración alta o clavicular, respiración media o torácica (diafragmática) y respiración baja o abdominal.

Se puede tomar conciencia de estas áreas acompañándose con el apoyo de las manos sobre cada una a medida que se desarrolla el ejercicio.

Práctica

Sentado en postura cómoda, en donde la columna se encuentre erguida y correctamente alineada, me tomo un instante para despejar mi mente, es mi momento, mi lugar.

Llevo mis manos a la zona del abdomen y concentro el ingreso de aire solo a esa zona, me tomo mi tiempo, me familiarizo con los contornos de mi “panza” mi imagino que es un globo que se infla lentamente y luego muy despacio se desinfla.

Luego realizo dos o tres respiraciones normales sin direccional la entrada de aire, dejo que sea solo el cuerpo el que la pida.

Mis manos se ubican en la zona media, zona de costillas, y me concentro en esa área el aire ingresa y mis costillas se expanden, siento debajo de mis manos como mi tórax se ensancha y luego al exhalar vuelven los músculos a su lugar suavemente.

Vuelvo a realizar respiraciones normales.

Por último mis manos se sitúan sobre mis clavículas, el volumen de aire que ingrese aquí será insuficiente, pero por esto, no menos importante. Respiración corta, que produce incremento del ritmo cardíaco, por lo cual se sugiere solo realizar algunas, solo para familiarizarse con la zona.

Una vez ubicadas estas áreas o estadios, se procederá a realizar una respiración profunda la cual surge de la unión de estas tres zonas.

Se comienza llenando la parte baja, abdomen, se continua con parte media, tórax y por último la parte alta: clavículas. La exhalación se produce desde abajo hacia arriba y debe durar mayor tiempo que la inspiración.
Esta respiración debe hacerse siempre por fosas nasales, es decir inspiro y exhalo por nariz.

Ahora inhale. Ingrese el aire por la nariz, sin que los orificios se contraigan, o sea, sin esfuerzo. Comience realizando la respiración baja y enlácela con la media y luego con la alta o clavicular. Exhale desde abajo hacia arriba hasta expulsar todo el aire. Durante la exhalación la actividad se centra en los músculos abdominales que comprimen la base de los pulmones. La respiración debe ser suave, lenta y profunda. Practique hasta dominar la técnica para que la respiración surja espontáneamente, sin esfuerzo, de manera natural.

Namasté
Silvia

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