Domingo, Enero 25, 2009 | Autor: admin

Mi nombre es Romina, tengo 27 años y padezco de escoliosis (desviación de la columna vertebral) dorso-lumbar desde mis trece años.

Debo reconocer que los deportes y la actividad física en general nunca han sido mi fuerte y en muchas ocasiones he renegado de hacerlos en el tiempo e intensidad requerida por mi patología. Me enteré de las clases grupales y en especial de las privadas que ofrecía CYC por medio de mi mamá que siempre trabajó en ámbitos de la salud privada. Inmediatamente, me comuniqué con Silvia, quién hoy es la profesora encargada de llevar adelante mi plan individual de ejercicios, los cuáles son específicos para aliviar e incluso mejorar mi actual desviación a nivel de la columna. Los mismos están destinados a lograr elongación, flexibilidad y tonicidad muscular ya que lo que más necesito es aumentar mi masa muscular para así brindarle un adecuado soporte a mi columna y cuerpo en general.

Hoy, ocho meses después puedo decir que desde el Yoga aprendí a observarme, a escuchar mi cuerpo, a estar más atenta al mismo y lentamente comencé a entenderlo, ya sea cuando siento dolor, molestias o cuando aparecen algunas limitaciones en relación a los ejercicios que debo hacer. Esto al principio me preocupaba, pero ya no es así, porque comprendí que cada llamado de atención que mi cuerpo o columna realiza tiene su razón de ser y es un aviso que nos está brindando para que juntas la ayudemos a estar mejor y más fuerte y conozcamos cuál es el camino más apropiado para hacerlo.

Con Silvia realizamos un lento y riguroso trabajo conjunto, desde el comienzo hubo mucho diálogo en relación a como trabajar mi patología desde el Yoga, y por sobre todas las cosas, mucho respeto y una excelente predisposición de parte de ella para con mi tratamiento, que debo reconocer es todo un logro tanto de su parte, como de la mía, porque no sólo he logrado realizar los ejercicios, sino que aprendí a disfrutar de ellos, lo cuál me permitió ir relajando mi intensa tensión muscular y a entender que mi cuerpo es un todo y que no es sólo mi columna la que está alterada o dañada, sino que yo he decidido continuar con mi plan terapéutico por siempre, ya que es todo mi cuerpo, e incluso mi psiquis quienes necesitan de los beneficios de esta valiosa y reconocida disciplina, destinada a mejorar y mantener la calidad de vida que las personas ansiamos merecer, ya sea que tengamos o no patologías a nivel físico.

Romina
Dic / 2008

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